Los tres momentos donde se te cae la venta
La hora pico. Es el peor y el más caro. No es que no quieras atender: es que físicamente no puedes con nueve conversaciones mientras despachas el salón. Cada mensaje que espera diez minutos es un cliente que ya pidió en otro lado.
El pedido a medias. El cliente escribe "quiero dos pizzas" y empiezan las cinco idas y vueltas: ¿de qué?, ¿dirección?, ¿punto de referencia?, ¿pago móvil o efectivo? Cada ida y vuelta es una oportunidad de que se arrepienta.
La noche y el domingo. El pedido que entra a las once no espera a mañana.
Qué se instala en un restaurante
| Pieza | Qué resuelve |
|---|---|
| Agente de WhatsApp | Atiende las nueve conversaciones a la vez y pide todo lo que hace falta: platos, cantidades, dirección, referencia y forma de pago. El pedido entra completo. |
| Menú QR que toma pedidos | En la mesa y en el enlace de tu Instagram. Sin comisión por pedido, que es lo que más margen te come. |
| Panel de menú | Cambias un precio o marcas un plato agotado en segundos, y se ve al instante. |
| CRM | Cada cliente queda registrado: sabes quién pide seguido, qué pide y quién dejó de venir. |
| Post-venta | Pregunta cómo estuvo y te avisa si algo salió mal — antes de que lo escriba en una reseña. |
La comisión de las apps, con números tuyos
Toma los pedidos del mes pasado que te llegaron por una app y sepáralos: los de gente que ya te conocía (te sigue, ya te había comprado, vive a dos cuadras) y los de gente que te descubrió ahí.
Sobre los segundos, la comisión está bien pagada: te trajeron un cliente. Sobre los primeros, es margen regalado por un servicio que no necesitabas. Ese grupo suele ser mayoría, y es exactamente el que un menú propio recupera.
No se trata de abandonar las apps, sino de dejar de pagar comisión por los clientes que ya eran tuyos.
Varias sedes
Cada sede puede tener su menú, su horario y su cola de pedidos, con un solo panel. Nuestra primera propuesta real fue precisamente para un sushi con dos sedes.
Lo que tienes que resolver tú
Un menú que toma pedidos abre una puerta, y hay que estar listo del otro lado:
- Quién ve el pedido y en cuánto. Si entra a un teléfono que nadie mira, es peor que no tenerlo.
- Quién marca lo agotado. Tiene que ser tan fácil que se haga de verdad — por eso el panel es simple a propósito.
- Zonas y costo de envío. Si el reparto lo haces tú, el menú lo calcula; si no, cada pedido acaba en una negociación.
Puedes probar el menú QR jugable en la página principal: arma un pedido y mira el total en vivo, tal como lo vería tu cliente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona un sistema de pedidos por WhatsApp para restaurantes?
Un agente de IA atiende todas las conversaciones simultáneas y pide lo que hace falta —platos, cantidades, dirección, punto de referencia y forma de pago—, de modo que el pedido entra completo a cocina, al WhatsApp del negocio y al CRM, sin las idas y vueltas habituales.
¿Se puede vender por WhatsApp sin pagar comisión a las apps de delivery?
Sí, con un menú QR propio. El cliente escanea el código de la mesa o toca el enlace de Instagram, arma su pedido y lo envía directo al restaurante. Las apps siguen siendo útiles para traer clientes nuevos; lo que evita el menú propio es pagar comisión por los clientes que ya eran tuyos.
¿Sirve para un restaurante con varias sedes?
Sí. Cada sede puede tener su propio menú, horario y cola de pedidos, administradas desde un solo panel.
¿Cuánto cuesta para un restaurante?
El paquete Núcleo arranca en 1.500 dólares de instalación y 150 al mes; el sistema completo, que incluye el menú QR, el post-venta y las publicaciones diarias, desde 4.000 y 300 al mes.
¿Lo hablamos?
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